Cascos integrales retro: seguridad actual y diseño vintage

Al igual que los fabricantes de motocicletas cuentan ya con motos de aspecto retro en su catálogo, así como los propios usuarios adquieren también o modifican motos para darles un aspecto más acorde a sus gustos y las tendencias actuales, los fabricantes de cascos, galochas y otros accesorios para motos han ido incorporando modelos retro a su gama de producto para que casen perfectamente con la estética de las motos pero sin renunciar por ello a la protección y las tecnologías actuales.

Algunos de los fabricantes que os mostramos a continuación son bien conocidos desde hace años y como tal, un referente en cuanto a este tipo de modelos. Otras marcas con muchos años en el sector, han visto que también pueden incorporar sus propios diseños, cada uno de ellos con sus peculiaridades o estilo definido.

Cascos modulares de moto: los mutantes

Dentro del universo de los cascos, hay dos grupos perfectamente definidos: los abiertos o “jet” y los integrales. Pero hay un tercero que es un cruce entre estos dos. Se trata de los llamados convertibles o modulares, los verdaderos «mutantes» del mundo del casco.

La definición exacta de mutante es “organismo resultado de una mutación”. O sea, en este caso mezcla de los dos “organismos originales” que ya existían, los cascos abiertos y los cerrados.ampliar foto

De este modo, un convertible es, como su propio nombre indica, un casco moto que puede adaptar la forma que prefiera, cerrado o abierto. Los primeros modelos aparecieron en los años 80 desarrollados por una fábrica alemana y tuvieron un éxito fulminante, sobre todo entre los más ruteros. Su estructura básica es la de un casco integral, con lo cual te envuelve la cabeza, el mentón y el frontal de forma totalmente segura en caso de caída y aerodinámica cuando estas en marcha. No obstante, cuando te paras o simplemente quieres ventilarte un poco la cara por el motivo que sea (mucho calor, estar parado en un atasco, hablar con alguien, etcétera), simplemente aprietas un botón y puedes desplegar todo el frontal hacia arriba, dejando la cara al descubierto.

Como verás, este invento no es nada nuevo porque los yelmos de las armaduras medievales ya tenían el mismo sistema, aunque por motivos (luchar a muerte) y con materiales (hierro) bastante diferentes, pero el principio es el mismo: lograr protección para la cabeza y la cara, pudiendo dejar el rostro descubierto si lo necesitas.