Crítica: Citroën C4 Lounge VTi

Hace poco más de un mes, tuve la posibilidad de probar los nuevos Citroën C4 Lounge HDI y THP Shine (ambos con neumatico de repuesto) en Córdoba (leer crítica). Y, cuando C.C. me planteó probar asimismo la versión VTi, pensé: “¿Para qué exactamente? Es solo la versión de entrada a gama de un auto ya conocido”.

Mas, el trabajo es el trabajo y esto es probar autos, conque a lo largo de una semana manejé el C4 Lounge VTi Live de cuatrocientos ochenta y ocho mil pesos. Y, como se acostumbra a decir por aquí, la crítica completa se reproduce ahora.

POR FUERA

En la precedente crítica ya charlé sobre el rediseño que recibió el C4 Lounge dos mil dieciocho. Me agradó mucho de qué forma quedó la trompa. No obstante, en comparación con sus hermanos mayores, el VTI con neumaticos importados pierde niquelados en los bordes de los faros auxiliares delanteros, tiene una sola salida del caño de escape y cambia el diseño de llantas. Es el único C4 Lounge que calza neumáticos con medidas 205/55 R16.

Alén de esas diferencias, es igual a los THP y HDi. El C4 Lounge prosigue siendo un auto muy elegante y sobrio. ¿Verdaderamente precisaba un restyling? Quizá podría haber seguido sin modificaciones, por el hecho de que hay que aceptar que la nueva parrilla resulta discutible para el gusto de ciertos.

POR DENTRO

Sentarme nuevamente en un C4 Lounge es hallarme otra vez con una situación de manejo cómoda, si bien siempre y en todo momento debo poner el volante en su localización más alta, pues si no queda verdaderamente bajo. Se extraña el techo solar, que no está libre para la versión VTI. La primera mirada al interior te deja con la idea de que faltan cosas. Es el inconveniente de haber probado ya antes los THP y el HDI. “Memoria emotiva”, le afirman.

Los asientos del VTi están de tapizados en lona, con regulación en altura. El tacto del volante no es el mejor. Semeja como que tuviera más plástico que goma (perdón la bestialidad gráfica, mas trato de buscar la manera de trasmitir la sensación). No tiene un buen grip. No es peligroso ni nada semejante, mas de manera decidida no es agradable al instante de tener que maniobrar mucho el volante. En los brazos centrales de la dirección tiene los mandos del control de velocidad crucero, la radio y el Bluetooth.

El tablero de instrumentos ya tuvo mis críticas en el mes de mayo. Volví a confirmar que no soy fan de ese género de diseño digital. Lo que más me molesta es el cuentavueltas: una línea finísima y en exactamente el mismo color que el resto, con lo que verdaderamente hay que prestar atención para poder ver subir las rpm y saber por dónde trabaja el motor. El “vistazo” no sirve.

La pantalla central es idéntica a los otros C4 Lounge, mas perdió el GPS incorporado. Lo bueno: se puede emplear Android Auto o bien Apple Car Play. Merced al Mirror Screen, puedes ver el navegador de tu celular replicado en la pantalla táctil de 7 pulgadas. El climatizador es de 2 zonas y la configuración es bastante fácil.

Las plazas traseras son extensas y con un enorme sitio para las piernas de los pasajeros. El baúl es enorme (cuatrocientos cincuenta litros), y bajo la alfombra está la rueda de socorro. En el caso del VTi, tiene exactamente el mismo tamaño de las ruedas titulares, si bien con llanta de chapa.

La calidad de terminación y los plásticos están a la altura de sus hermanos más costosos. Esto es, entre lo mejorcito del segmento. El equipo de audio es bueno, si bien no trae reproductor de CD (no me peguen, soy viejo) y cuenta con un solo conector USB. En dos mil dieciocho, suena a poquísimo.

SEGURIDAD

El Citroën C4 Lounge VTI resigna ciertos elementos de seguridad respecto a sus hermanos de gama, mas sostiene el control de estabilidad (ESP), el control de tracción, el ABS con REF (Repartidor Electrónico de Frenada), y AFU (Ayuda al Frenado de Emergencia). Asimismo cuenta con airbags frontales para conductor y acompañante, fijaciones Isofix en las plazas traseras, y ayuda de arranque en pendiente.

¿Qué pierde respecto a los THP y HDI? Airbags laterales y de cortina, aparte del encendido automático de luces y el sensor de lluvia.

No hay resultados de pruebas de choque independientes para el C4 Lounge. En verdad, Citroën ha de ser una de las marcas que menos veces fue evaluada por LatinNCAP (solo una, con el C3).

MOTOR y TRANSMISIÓN

El propulsor que lleva el C4 Lounge VTI es ya conocido de otros modelos de Peugeot y Citroën fabricados en el Mercosur: es un 4 tubos naftero de mil quinientos ochenta y siete centímetros cúbicos, con sistema de distribución variable. Entrega ciento quince cv de potencia a cinco mil ochocientos rpm y ciento cincuenta y tres Nm de torque a cuatro mil rpm. Todo esto está acoplado a una caja de manual de 5 velocidades.

En los papeles, son cincuenta caballos menos que su hermano THP y exactamente la misma caballería que el HDI (si bien el gasolero hace la diferencia en el torque). En los papeles, es una brecha esencial.

COMPORTAMIENTO

La potencia, justamente, era mi mayor temor: ¿cuánto repercutiría en el caminar la carencia de esos cincuenta cv respecto al THP?

La contestación es: poco y nada. Aunque se aprecia la diferencia al apresurar fuerte o bien apreciar ganar velocidad en senda, el VTI se defiende más que bien, empujando parejo y sosegado.

¿Te queja la espalda contra el asiento? No, de ningún modo. Mas tampoco es un auto que tenga esas intenciones. La caja tiene sus 5 cambios realmente bien escalonados, sacando provecho de cada uno de ellos de los ciento quince caballos y haciendo que el VTI tenga un caminar agradable y acorde al sitio que ocupa en el mercado.

Me sorprendieron los bajos consumos, tanto en urbe (nueve con tres litros cada cien quilómetros), como en senda (siete con uno litros cada cien quilómetros a 120km/h). Acelera de 0 a cien km/h en once con nueve segundos y alcanza los ciento ochenta y nueve km/h. Son cifras adecuadas para un naftero de dieciseis.

Si algo conserva del resto de sus hermanos es el confort de marcha, con un buen caminar tanto en urbe como en senda. Las suspensiones son cómodas, los neumáticos de dieciseis pulgadas y 205/55 asisten en el confort y la carrocería y elementos del interior están bien ensamblados, eludiendo “grillitos” y otros ruidos extraños.

La ayuda para el arranque en pendiente es verdaderamente útil y al aparcar se echa de menos la cámara trasera, si bien los sensores de retroceso asisten mucho.

El manejo de la caja es corto y concluyentes, a gusto de quien escribe. Las marchas se aprecian cuando engrana: sin dudas, sin falsos recorridos. En senda es un auto muy estable, simple de llevar y que invita a recorrer quilómetros, más aún cuando vemos los consumos.

CONCLUSIÓN

En ocasiones, los prejuicios hay que dejarlos de lado y este “entrada de gama” acaba siendo –quizás- el más lógico y razonable de los C4 Lounge. Tiene equipamiento sobre la media, gran habitabilidad y un motor que se comporta de forma muy eficaz.

¿El diseño? Me agrada mucho de qué manera quedó tras el restyling, mas acepto que es controvertible. El C4 Lounge precedente les agradaba a todos. El rediseño dos mil dieciocho, deja afuera a ciertos. Quizás de ahí que brotó esta versión de entrada a gama. Con un valor de cuatrocientos ochenta y ocho mil pesos, va a ser ante un auto que conquiste por la relación entre costo, habitabilidad y confort de marcha. Es el más racional de los C4 Lounge.