La indumentaria argentina se exporta pese al viento en contra

El diseño argentino en la confección de vestimenta es tal vez el as bajo la manga de la industria textil para exportar pese a tener el viento en contra.

En dos mil diecisiete, por servirnos de un ejemplo, la Argentina importó de China un cincuenta y siete por ciento más de prendas de vestir que en dos mil dieciseis, conforme datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), mas las cantidades en colorado no desalientan a un ámbito que se niega a retar los obstáculos para conquistar nuevos mercados.

Tras un año con el mayor déficit comercial nominal de la historia, en el que los campos deficitarios fueron el doble que los superavitarios, la industria textil y de la vestimenta se halla en el primer conjunto pese a su calidad y diseño diferenciador. Los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Vestimenta (CIAI) lanzan que las exportaciones en dos mil diecisiete de prendas de vestir en millones de dólares estadounidenses fueron las más bajas de los últimos diez años y, no obstante, existen empresas -en su mayor parte, pequeñas y medianas empresas- que le hacen en frente de la contrariedad y por medio de diferentes estrategias se posicionan en el exterior con materiales sostenible y con el sello del diseño argentino en todas y cada una de sus prendas y productos.

Pequeñas y medianas empresas que se atreven

Es el caso de Rafias Pri Sim, la única empresa en el país que fabrica rafias de algodón, tiene más de cuarenta y cinco años en el mercado y se vanagloria de proseguir una tradición familiar que empezó en España a inicios del pasado siglo con la cosecha, hilatura y tejido del lino, sosteniendo la actividad por 4 generaciones.

Mirta Hernández, directiva ejecutiva de la compañía, aprendió el oficio por medio de sus progenitores en la década del setenta y se puso al frente del negocio familiar tras la muerte de aquellos, en dos mil siete. Conociendo desde siempre y en toda circunstancia el negocio y sabiendo conque sus productos solo se venden en temporadas cálidas -con lo que trabajaban 6 meses por año-, Hernández decidió buscar ocasiones en el exterior.

“Participamos en una exposición en Puebla, México, y ese fue nuestro primer paso para exportar”, recuerda Hernández, quien afirma que ya antes de regresar al país ya tenía múltiples órdenes de adquiere pactadas. Mas la inexperiencia le trajo obstáculos: no sabía nada de comercio exterior, de de qué manera clasificar una mercancía ni de qué manera hacer una factura de exportación.

“Recuerdo que la primera factura la hice con Impuesto sobre el Valor Añadido incluido, en el momento en que una facturación de exportación no lleva Impuesto sobre el Valor Añadido”, cuenta amena la empresaria, quien agrega que poquito a poco y con el apoyo de la Fundación Exportar (el día de hoy llamada Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional), la Fundación ICBC y Bairexport, empezó a participar de exposiciones, ferias, misiones comerciales y rondas de negocios que aumentaron su expertise y, en dos mil trece, logró su primera representación en Ecuador y E.U..

Tras lograr la representación en ese país de Norteamérica, la compañía decidió lanzar una marca, Martins by Pri Sim -o bien sencillamente Martins-, creando de este modo productos de diseño como carteras, carteras de cuero, sombreros y calzado, entre otros muchos, que diversificó su negocio y con la que llega a más de diez países en Europa, Norteamérica y Centroamérica.

El día de hoy, las exportaciones de Rafias Pri Sim representan el treinta por ciento de sus ventas totales.

Otra empresa que se le plantó a la fluctuante economía nacional -y a la estacionalidad de sus productos- es Pantuss. Con la idea de realizar un “calzado indoor que dejara sostener los pies calentitos y aromatizados al llegar del trabajo, algo como un mimo”, cuenta Laura Tripoli, una de sus asociadas, la compañía nació en dos mil doce y empezó a exportar en dos mil dieciseis.

Las plantillas del calzado elaborado por Pantuss son removibles y están rellenas de semillas de lino y flores de lavanda, “un giro muy renovador para nuestras zapatillas”, agrega Tripoli, alén de la peculiaridad de que esas plantillas pueden ser calentadas en el horno microondas -para el invierno- o bien congeladas en el freezer -a lo largo del verano-.

“Nuestra idea fue jugar con los sentidos, para nosotros era como reinventar la zapatilla usual y transformarla en un calzado agradable, novedoso y de diseño”, afirma Tripoli sobre el producto estrella de la marca. Y agrega: “La Argentina es un mercado pequeñísimo y con muchos avatares, con lo que a nosotros como pyme nos fuerza a buscar nuevos mercados para ampliar la cartera de clientes del servicio y también procurar conseguir un equilibrio que se traduzca en ventas a lo largo de todo el año, sorteando de esta forma de alguna forma esa estacionalidad tan marcada que tiene el producto en nuestros días”.

Aunque no comparte el valor total de las exportaciones, Tripoli apunta que representan el cincuenta por ciento de sus ventas y resalta su participación en exposiciones en el exterior orientadas a mayoristas como los primeros pasos que llevaron a la pyme a llegar al nivel en el que se halla. “Asistimos a exposiciones como New York Now, Coast Miami, Accessories The Espectáculo Las Vegas y Accessories The Espectáculo N. York. Cuando asistimos a estas exposiciones fuimos produciendo contactos con clientes del servicio potenciales y cerramos con ciertos de ellos”, afirma.

Agostina Bianchi es otra empresa que recurrió a las misiones y ferias comerciales organizadas, en general, por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional para conquistar nuevos mercados. Su creadora se autodenomina “hija de la crisis”, puesto que su emprendimiento empezó en dos mil uno, “en la mitad de un contexto económico poco favorecedor, mas sí favorezco para emplear la inventiva y las buenas ideas para distinguirse”, apunta.

Tras vivir en la ciudad de Roma a lo largo de unos años, Bianchi empezó a comercializar la marca en Italia, España, Inglaterra, Chile y Uruguay, países a los que se les fueron sumando el país nipón, Hong Kong, C. Rica, Noruega y E.U.. La exportación, expresa, fue una necesidad: “Era imperioso, en tanto que el mercado interno estaba prácticamente nulo. Con los cambios en la Argentina en ocasiones es conveniente volcarse al consumo interno, mas siempre y en todo momento teniendo la puerta abierta del mercado externo, en tanto que las reglas del juego acostumbran a mudar con bastante velocidad”. Sostener esa puerta abierta garantiza que un veinticinco por ciento de sus ventas procedan del exterior, mientras que genera en la Argentina “de forma artesanal y sin dejar a un lado la sustentabilidad en toda la cadena productiva”.

Exporta Simple

El régimen Exporta Simple, lanzado en el mes de noviembre del año pasado y que deja mandar mercancía al exterior a través de courier y sin tratar con la Aduana, es para estas y otras pequeñas y medianas empresas una valiosa herramienta.

“Desde la implementación de este régimen se me ha simplificado bastante la exportación, en tanto que puedo mandar hasta trescientos kilogramos al mes y con una facturación de hasta quince dólares estadounidenses, puerta por puerta”, afirma Hernández, quien agrega que sus clientes del servicio se han sorprendido por la velocidad de los envíos y sin pasar por la Aduana para liberar la mercancía.

Lejos de los trámites que implicaban registrarse como exportadores y también importadores, buscar un despachante de aduanas y atestar formularios toda vez que precisaban exportar, Tripoli festeja esta nueva herramienta.

“Ya antes los costos eran bastante altos y solo se justificaban para cantidades mayores, o bien sencillamente para conseguir llegar al mercado, mas sin margen de ganancia. Tuvimos la ocasión de participar del lanzamiento de Exporta Simple y de juntarnos con el presidente Mauricio Macri en un desayuno con pequeñas y medianas empresas y lo cierto es que todos y cada uno de los presentes coincidíamos en lo esencial de abrir nuevos mercados y llevar nuestro talento al resto del planeta, como asimismo la relevancia de programas que faciliten las cosas a las pequeñas y medianas empresas y les dejen medrar en un contexto bastante difícil como el presente”, expresa.

En tanto, aunque está adherida a Exporta Simple, la marca Agostina Bianchi no ha hecho todavía empleo de este sistema.

Mercado interno

Estas 3 empresas son solo ciertas más de ochenta que tienen tiendas en el exterior, mas el campo encara grandes retos en el mercado interno.

Desde FITA, aparte de señalar un aumento del nueve por ciento de déficit comercial de textiles manufacturados en dos mil diecisiete respecto a dos mil dieciseis, apuntan que el campo tiene una capacidad ociosa creciente: la utilización de capacidad instalada cayó en el mes de noviembre por tercer mes sucesivo, alcanzando un sesenta con nueve por ciento , el nivel más bajo en 7 meses.

Un factor que dañó a las exportaciones por lo general fue que el género de cambio existente hasta diciembre de dos mil diecisiete no acompañó el aumento de los costes internos. Por contrapartida, se registraron las mayores importaciones de los últimos diez años, “las que aumentaron un cincuenta por ciento sobre el volumen importado en dos mil dieciseis”, señala la CIAI.

Conforme con las cantidades del Indec, el coste de la ropa en el último mes del año del año pasado -frente al mismo mes de dos mil dieciseis- mostró un incremento únicamente del dieciseis con seis por ciento (en pesos corrientes), teniendo presente que la tasa de inflación fue prácticamente del veintiseis por ciento .

Conforme la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de prendas de vestir en comercios de todo el país mostraron una baja del uno con dos por ciento .

Por otra parte, las tasas de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas están en promedio en un treinta y 6 con cinco por ciento . “Puesto que nuestras empresas precisan financiar -entre un año y 9 meses- su capital de trabajo con tasas de interés altas, hallamos que las compañías formales del campo han tenido una esencial caída en su rentabilidad”, agrega la CIAI.

Esta cámara resalta el incremento de las alícuotas de los reintegros a las exportaciones -que pasaron del seis por ciento a prácticamente el ocho por ciento – para progresar la competitividad exportadora impuestas por el Ministerio de Producción el año pasado, mas señala que la medida no fue suficiente para compensar el atraso cambiario.

Además de esto, estima que el consumo este año podría llegar a enseñar cierta restauración, mas no sería significativa en el ámbito de consumo masivo. Para el campo de consumo de gran lujo, prevé que se registrará un aumento mayor. En lo que se refiere a los costes, piensan que “van a acrecentar en una proporción que acompañe solo aquello que sea indispensable por desarrollo de costos”.

“La industria textil argentina tiene un enorme potencial para introducirse universalmente por la calidad y el diseño de su producción. No obstante, se encara al reto de la creciente importación de recursos finales. En este contexto, nuestra apuesta es por la calidad y el diseño de los productos textiles, para lo que es esencial avanzar en medidas que favorezcan la inversión y la innovación. Progresar el acceso y reducir el costo del financiamiento, habilitar mecanismos de amortización acelerada y dirigir el comercio exterior para lograr una inserción mundial inteligente son ciertos puntos que estimamos centrales para la agenda dos mil dieciocho”, concluyen desde FITA.

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